Sobre la terapia Gestalt Hoy

Queremos con esta breve descripción compartir apartes  sobre cómo experimentamos el presente de la Terapia Gestalt según  vemos en la experiencia con las personas y las comunidades, más que hacer un presentación sobre los orígenes e influencias significativas que la atraviesan, temas acerca de los cuales hay una rica bibliografía. Por ser una terapia de realidad, como tanto lo resalta Pedro de Casso, fenomenológica, confrontativa y con una confianza explícita en la sabiduría de las personas como organismos vivos y totales, la Terapia Gestalt puede ser vista como la base de un humanismo existencial y experiencial comprometido desde sus raíces con el despertar del individuo y sus potencialidades, así como con la organización y autorregulación de los grupos y comunidades. Y podemos decir la base en el entendido en que la finalidad de la Gestalt, como la vivimos,  es que el individuo desentrañe e integre su conflictividad y sus recursos internos, se apropie de su discurrir vital y practique el trascender su alienación de sí mismo y del mundo. En ese proceso es común, o mejor, orgánico, el hecho de que las personas, tanto terapeutas/facilitadores/acompañantes, como consultantes, buscadores, etc,  combinen la base gestáltica  con otros caminos de desarrollo y trabajo personal profundo como los que se encuentran por ejemplo en la terapia corporal, la psicología profunda, las artes, o yendo más allá,  las tradiciones espirituales como el Budismo.


Como vemos, y como ya lo decía Fritz Perls, no es la Terapia Gestalt algo que se limite a los consultorios de psicólogos y psiquiatras, así como tampoco algo que se limite a la psicología. La Gestalt es más  una aproximación naturalista a los problemas psicológicos, relacionales y espirituales de los seres humanos, que ve al hombre como un organismo total directamente vinculado a su contexto como su campo de experiencia vital, ante el cual responde y se autorregula desde la conciencia despierta de sí mismo y apropiándose de lo que hay aquí y ahora.  Esta concepción naturalista, orgánica, implica un posicionamiento activo ante la vida, una manera de andar más despierto por el mundo (ya que precisamente los problemas psicológicos se basan en una experiencia disociada y distorsionada de sí mismo, junto con una ceguera defensiva que los sostienen), un estilo de vida que para quien está en el constante aprendizaje de practicarlo, tiende rápidamente a atravesar las fronteras disciplinares al ser un asunto que concierne a cualquiera que busque salud psicológica y desarrollo personal profundo.


Las fuentes investigativas, clínicas y teóricas de la Terapia Gestalt tomadas por Fritz Perls y también por Laura Perls en su momento y a su manera, son amplias y ricas: la Psicología de la Gestalt con Max Wertheimer,  Kurt Koffka, Wolfang Kolher, Bluma Zeigarnik (gestalts inconclusas y la energía psíquica bloqueada); Kurt Goldstein (teoría global del organismo).  Por otro lado y más relacionado con Perls, Salomo Friedlaender con la fenomenología de la indiferencia creativa, Max Reinhardt con el teatro y Jacob Levy Moreno con el psicodrama, Karen Horney (la tiranía de los deberías, el concepto de neurosis, el camino a la autorrealización, el potencial intrínseco de la persona, la importancia del medio cultural, los beneficios secundarios de los problemas, la angustia existencial básica), Wilhem Reich (la energía psíquica y corporal, el involucramiento activo, el reunir las partes divididas, la primacía del cómo sobre el por qué, la pulsión de vida en el cuerpo, la primacía del aquí y el ahora)  el holismo de Jan Smuts,  entre otros. Desde este origen rico y amplio podemos decir que ha habido tradicionalmente dos corrientes de desarrollo de la Gestalt como terapia. En palabras de Claudio Naranjo  encontramos una corriente más centrada en el contacto (la teoría del contacto, escuela de Nueva York y Cleveland) y otra más centrada en el awereness, en la experiencia del darse cuenta (la aproximación más Californiana desarrollada por Fritz). Estas dos corrientes han estado históricamente en una disputa práctica y política que a pesar de lo que podría esperarse  no ha traído muchos progresos. La Asociación ha estado desde sus orígenes nutrida por las enseñanzas del maestro Claudio Naranjo, quien es nuestro presidente honorifico, y siendo él alguien que recibió el legado de Fritz, continuamente llamó la atención sobre la necesidad de abrir la Gestalt al mundo interdisciplinar precisamente para evitar que la Gestalt se convirtiese en un organismo cuyas fronteras son tan rígidas que tienden a cerrarse y aislarse de su entorno al punto de casi acartonarse perdiendo su implícita vitalidad y su potencia terapéutica.


Siguiendo esta línea, vemos que la Terapia Gestalt requiere seguir en contacto con diversos enfoques y disciplinas, que se requiere seguir documentando la clínica como lo hacen por ejemplo los representantes de la Gestalt de la costa este norteamericana, así como entendemos se requiere seguir el movimiento orgánico que vemos sucede desde hace décadas (no hay razón para teorizar sobre ello, porque ya se da de por sí)  en el que los presupuestos generales de la Gestalt como terapia y forma de vida están en profunda resonancia con otras formas de abordar la condición de ser humano, su psicología y su espiritualidad. Basta con escuchar y practicar las enseñanzas de un Lama Tibetano de cualquier tradición budista para descubrir que estamos en un terreno sorprendentemente Gestáltico, o basta con escuchar o un Taita, a un sabedor, que lleva medicina a su comunidad, para ver que el Taita y su medicina son pura consciencia y responsabilidad con el sí mismo, con los orígenes, y con la realidad de lo que ocurre aquí y ahora.    


La Gestalt tiene más de 25 años en Colombia  haciendo  presencia través de lo que es hoy la Escuela Transformación Humana. Con la Escuela y con Jorge Llano, su fundador y también fundador de la Asociación,  la Gestalt en Colombia ha marcado una línea de trabajo centrada en la potencia de la terapia de la realidad y de la consciencia, del hacerse cargo de sí mismo y de ser la persona que se es con lo que hay.  Estas premisas que parecen simples implican un compromiso profundo con el trabajo interior, un compromiso  psicoespiritual de atender  y trabajar los condicionamientos más arraigados para volver a ser persona, una persona más viva y despierta involucrada en su comunidad.   Si bien esta línea  tiene en sí el linaje de los maestros  que han nutrido las enseñanzas y compartido las practicas, las cuales tienen que ver con la psicología, la antropología, la educación,  el pensamiento sistémico, la ecología profunda, la espiritualidad y el camino interior con el Budismo y el Hinduismo, el chamanismo con el contacto directo con los mayores y los guardianes de las tradiciones,  esta no es excluyente con otras formas de entender la Gestalt.  Se trata aquí más bien de concretar caminos de desarrollo personal y comunitario efectivos, que atiendan las necesidades de nuestro contexto, desde un punto de vista clínico, personal y comunitario, con base en los recursos personales que cada quien tiene y continua desarrollando. 


La Asociación tiene como finalidad llevar esta Gestalt a las comunidades. Los procesos de transformación interior son tan necesarios que no se pueden circunscribir a unos pocos sectores sociales y aprender a ser humanos es algo que le compete a todos los seres humanos. Finalmente la vida despierta que propone la Terapia Gestalt, es vida, en donde quiera que se esté.

Asociación Colombiana de Terapia Gestalt, estamos aquí para entregar acompañamiento a personas que quieran completarse como seres totales.